J A crítico

I’m very anxious not to fall into archaism or “literary” diction. I want my vocabulary to have a very large range, but the words must be alive.

James Agee


Casablanca

Director: Michael Curtiz

“Por lo visto, Casablanca, película que he de decir que me gusta, se está ganando una verdadera reputación de excelente melodrama. ¿Por qué? Evidentemente se trata de una producción que mejora una de las peores obras de teatro que existen… Aquellas personas que abriguen dudas deberían repasar el papel de Claude Rains. Tanto él como Bogart, Henreid, Veidt, Lorre, Sakall… resultan muy entretenidos, por no hablar de Ingrid Bergman. Aun así, Michael Curtiz todavía posee ese sentimiento, típico de los directores de los años veinte y en el fondo correcto, de que todo tiene que estar en movimiento, incluso la cámara. Pero la cámara tiene que moverse con un objetivo concreto, y eso que los actores secundarios del señor Curtiz y el ambiente que crea no son precisamente un conjunto de trivialidades procedentes del extranjero.”
en  The Nation

El Vals del Emperador (The Emperor Waltz) 1948

Director: Billy Wilder

“En el aspecto positivo, este semimusical resulta divertido y está bien estructurado porque Brackett y Wilder se han empleado a fondo con lo que han aprendido de las comedias de Lubitsch. En general es una buena obra de entretenimiento. En el aspecto negativo, ladra y pilla por sorpresa cualquier pierna desprevenida”


Encadenados (Notorious) 1946

Director: Alfred Hitchcock

“Aunque Encadenados carece de muchas de las cualidades que hacen que otras películas de Alfred Hitchcock sean tan buenas, es una película con méritos propios. A Hitchcock siempre se le han dado igual de bien la psicología doméstica y el suspense, y en este caso, por ejemplo, consigue con gran astucia que un instante concreto durante una fiesta, una pelea de enamorados o un simple interior resulten emocionantes por razones que muy poca gente del mundo cinematográfico conoce. Por otra parte, su gran habilidad a la hora de dirigir a mujeres vuelve a funcionar maravillosamente: en mi opinión, la actuación de Ingrid Bergman en este largometraje es la mejor de las que he visto.”


D. W. Griffith

“Hollywood fue invento suyo. Charlie Chaplin dijo: “Toda esta industria le debe su existencia a él”. Y sin embargo, años más tarde ni siquiera encontraba trabajo en la ciudad que él había inventado. Se aferraba a las sombras, era un hombre calvo, aguileño, sarcástico y solitario. (…)
En cualquier caso, no consiguió eliminar, o transformar satisfactoriamente, los elementos de su estilo que eran malos o, simplemente, obsoletos. (…) Esta incapacidad para los cambios radicales puede haberlo ralentizado sin haber llegado a matarle nunca como artista; a su manera, pasada de moda, siguió siendo un director capaz e inspirado. Se convirtió, sencillamente, en un inadaptado al que no se le podía dar un empleo, como un viejo resentido y furibundo individualista entre sus contemporáneos progresistas. Hollywood y, en buena medida, las películas en general, crecieron a partir de él en lugar de superarlo; el público, y hasta la mirada y la emoción del mundo entero, ha sufrido el mismo proceso de degeneración; por más que lo intentara, no estaba en su naturaleza dar su brazo a torcer; y eso fue su perdición. (…) Vivió demasiados años, y ésa es una de las pocas cosas aún más tristes que morir demasiado temprano”.

Mack Sennett

“Al final de todas las películas de Sennett había una persecución [que solían llamar rally] que trazaba una trayectoria tan majestuosa de puro movimiento anárquico que las chicas en traje de baño, los policías, los cómicos, los perros, los gatos, los bebés, los coches, las locomotoras y los mirones inocentes, un conjunto de personas que formaban una ciudad entera, toda una civilización, parecían precipitarse aspirados a tropezones por la estela de esa energía como si fueran hojas secas arrastradas por la onda expansiva de un tren expreso”.

Harold Lloyd

“En esta película Lloyd demuestra con creces su capacidad para hacer algo más que exprimir un gag, sabe rematarlo. (En un viejo y simple ejemplo de eso, salen un montón de hombres altísimos del interior de un coche muy pequeño. Cuando ha salido un buen número de ellos, tal como requería la broma, todavía queda uno más: un enano. Eso remata el gag. Luego el coche se derrumba. Ése es el remate del remate)”.


Buster Keaton

“En cierto modo sus películas son como un malabarismo trascendente en el que parece que el universo entero está flotando a un palmo del suelo y el único punto en el que reposa es el rostro impasible y hastiado del malabarista. (…) Cuando huía corriendo de algún policía, sus transiciones del paso ligero al trote desenfadado y de la carrera al galope desenfrenado y la aceleración a toda máquina -y siempre, más allá del frenesí apresurado y los aspavientos de su engranaje, su rostro impasible, inamovible- tenían la precisión de un cambio de marchas automático”.


Harry Langdon

“En otra larga escena, ante la visión de una descarada corista que se está cambiando de ropa, se sentó inmóvil, de espaldas a la cámara, y expresó el vocabulario completo de la inocencia perdida, la sorpresa, la reprobación y el disgusto con su nuca”.


Hemingway

“Su estilo [el de William Wellman] parece basarse, en buena medida, en el de Hemingway; aunque es más libre que determinados textos menores del escritor en los que éste da rienda suelta a su autocompasión, a una virilidad reiterativa y esa musicalidad que en ocasiones emborrona incluso las mejores piezas de Hemingway con los gorgoritos de un crooner irlandés”.

Eisenstein

“Por más que el film [Iván el Terrible] es interesante, cuanto más lo pienso más insatisfecho me siento. No hay ni un solo fotograma en el que no se evidencie una labor creativa de una inteligencia más que notable; sin embargo, apenas hay fotograma en el que dicha inteligencia trabaje en algo que la merezca. (…) Y, considerando la ilusión que Eisenstein pretende crear en nosotros de que expresa continuamente ideas complejas y densas, lo notable es lo poco que en realidad transmite y la frecuencia con que incurre en los lugares comunes. (…) La rigidez del estilo que Eisenstein ha desarrollado para esta película tiene algo de congelado, de la morbidez de lo catatónico, como si la inteligencia, por más prominente que sea, sólo hubiera conseguido liberar una infinita parte de sí misma en las imágenes de que finalmente consta la película. (…) Durante años, como todo el mundo sabe, Eisenstein ha trabajado como si estuviera en una cárcel, bajo la supervisión de los carceleros que no sólo son especialmente peligrosos y despiadados, sino también despistados como pececillos de agua dulce. Ni que decir tiene que eso ha interferido catastróficamente en su trabajo. (…) Todo lo que entendemos por genio creativo y por sus logros, y todo cuanto significa libertad y potencial en general está crucificado en Eisenstein de un modo más deliberado y abominable que en cualquier otro hombre”.

Preston Sturges

“Sospecho que Sturges piensa que la conciencia y la comedia son incompatibles. No hay error más autodestructivo para el hombre de talento”.

Walter Huston

“Quisiera decir algo más sobre Walter Huston, creo que con unos cuantos miles de palabras bastaría. Tal vez me equivoque, pero uno de los detalles que viene a sumarse a mi confianza en que el hijo [John], que ya tiene varios logros en su haber, mejorará día a día, es que el padre no ha hecho sino mejorar año tras año. No se me ocurre nada más conmovedor o más dichoso que aquellas instancias en las que un anciano decide seguir aprendiendo, trabajando y mejorando con la misma naturalidad y avidez que un niño que aprende a dar sus primeros pasos, dice sus primeras palabras y muestra sus ganas de aprender de todo lo que lo rodea hasta que sus padres y profesores acaban con ese impulso tan sano”.